El Calendario Chino del Embarazo es una práctica tradicional que ha pasado de generación en generación. Aunque carece de respaldo científico, muchas parejas lo consultan para conocer el posible sexo de su futuro bebé.
Esta creencia se basa en la combinación de dos elementos: la edad lunar de la madre en el momento de la concepción y el mes lunar en que ocurre el embarazo. Al cruzar ambos datos en una tabla, el método indica si hay mayores probabilidades de tener una niña o un niño.
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Para las mujeres que desean concebir una niña en 2026, el calendario ofrece una guía orientativa. Según la tabla, los meses asociados al sexo femenino aparecen marcados en color rosa. Sin embargo, los resultados pueden variar, ya que se calculan de acuerdo con el calendario lunar chino, no el gregoriano.
Por ejemplo, una mujer con 28 años lunares tendría más posibilidades de tener una niña si concibe durante febrero, abril, mayo, junio, noviembre o diciembre. Este método también incluye los meses favorables para concebir un varón, como enero, marzo, julio, agosto, septiembre y octubre.
Aunque no es un sistema comprobado, el Calendario Chino del Embarazo sigue atrayendo a muchas personas que buscan un enfoque más espiritual o tradicional para planificar su familia.
Su encanto radica en la conexión con la filosofía oriental y la idea de que el destino y la vida están influenciados por los ciclos lunares. No obstante, la única forma precisa de conocer el sexo del bebé sigue siendo mediante una ecografía o ultrasonido médico.
Este calendario continúa vigente como una curiosa herramienta cultural que combina la astrología y la sabiduría antigua con la ilusión de preparar la llegada de un nuevo miembro a la familia.



