El Departamento del Tesoro anunció nuevas sanciones contra Rosneft y Lukoil, las dos principales petroleras de Rusia, como respuesta a su apoyo a la guerra en Ucrania.
Scott Bessent, titular del Tesoro, indicó que las medidas buscan reducir la capacidad del Kremlin para financiar su maquinaria bélica. Según explicó, la negativa de Vladimir Putin a avanzar hacia un proceso de paz hizo necesarias estas acciones.
El objetivo, dijo Bessent, es ejercer presión sobre Rusia mientras se mantiene el compromiso de Estados Unidos de buscar una resolución pacífica al conflicto. Estas sanciones afectan directamente a las empresas que financian la guerra.
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Por su parte, el presidente Donald Trump calificó las medidas como “masivas” y expresó que esperan que tengan efecto sobre Putin y también sobre Zelenski, con la intención de avanzar hacia acuerdos que detengan la violencia.
Rosneft, empresa estatal rusa, produce aproximadamente el 6 por ciento del crudo mundial y casi la mitad del petróleo de Rusia. Junto con Lukoil, exportan cerca de 3.1 millones de barriles diarios.
Las sanciones se extienden ahora a filiales y compañías vinculadas en las que Rosneft o Lukoil posean más del 50 por ciento de participación, directa o indirecta. Esto amplía el alcance de las restricciones previamente aplicadas.
El anuncio se produce después de que se aplazara la reunión prevista entre Trump y Putin en Budapest. El retraso se atribuyó a la falta de avances para un alto al fuego entre Rusia y Ucrania.
Trump explicó que no desea una cumbre “inútil” y señaló que ambos países deben replegar tropas para detener el conflicto y la pérdida de vidas, insistiendo en la necesidad de medidas concretas.
El Tesoro estadounidense afirmó que continuará coordinándose con otros países para mantener la presión sobre Rusia, afectando directamente al sector energético y enviando un mensaje sobre la importancia de detener la guerra.



