El gobierno de Donald Trump ha destinado 4 mil 650 millones de dólares de un fondo de emergencia para mantener operativo el programa de asistencia alimentaria conocido como SNAP, que beneficia a más de 42 millones de personas en Estados Unidos. Sin embargo, esta cantidad solo permitirá cubrir cerca del 50 por ciento de las ayudas previstas para los hogares que dependen de este apoyo durante noviembre.
La medida llega en medio de una prolongada crisis presupuestaria en Washington que ha provocado el cierre parcial del gobierno. Este conflicto ha dejado sin recursos suficientes a programas esenciales, entre ellos el SNAP, cuya financiación concluyó el sábado pasado sin una nueva asignación de fondos aprobada por el Congreso.
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El uso de los fondos de emergencia fue ordenado por un juez federal en Rhode Island, quien respaldó una resolución similar emitida en Massachusetts. Estas decisiones judiciales obligaron a la Casa Blanca a recurrir al fondo especial para evitar que millones de familias pierdan temporalmente sus beneficios alimentarios. Inicialmente, la administración Trump argumentó que estos recursos estaban destinados exclusivamente a atender desastres naturales y no podían utilizarse en programas sociales.
A pesar de esta interpretación legal, el expresidente aseguró que estaba dispuesto a liberar los recursos si la justicia lo determinaba, señalando que su prioridad es impedir que los estadounidenses sufran escasez de alimentos.



