Marruecos en una final disputada en Rabat. El encuentro se definió en tiempo extra, luego de un partido intenso y equilibrado durante los noventa minutos reglamentarios. El duelo se desarrolló ante un estadio lleno, con el equipo local buscando aprovechar su condición de anfitrión desde el inicio del compromiso.
Durante el tiempo añadido del segundo tiempo, el árbitro señaló un penal a favor de Marruecos tras una jugada revisada en el VAR. Brahim Díaz fue el encargado de ejecutar el disparo desde los once pasos, pero su intento fue detenido por el portero Edouard Mendy. El guardameta senegalés se convirtió en una de las figuras del partido con esa intervención clave. Tras la falla, el marcador se mantuvo sin goles y el encuentro avanzó a la prórroga.
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Al comenzar el primer tiempo extra, Senegal encontró la anotación decisiva. Pape Gueye recibió un pase preciso de Idrissa Gueye y sacó un disparo potente que venció al portero Bono. El gol fue suficiente para inclinar el resultado y darle tranquilidad al conjunto visitante. Con esa anotación, Senegal aseguró su segundo título continental y confirmó su crecimiento en el fútbol africano durante los últimos años.
El desarrollo del partido también incluyó decisiones arbitrales revisadas mediante el VAR, lo que generó momentos de pausa y tensión.



