La medición del consumo eléctrico es una parte fundamental del servicio de energía en el país. Gracias a este proceso, se puede conocer con precisión cuánta electricidad utiliza cada persona usuaria durante un periodo determinado. Esta información permite a la Comisión Federal de Electricidad emitir recibos claros y acordes con el consumo real registrado en viviendas, comercios e instalaciones públicas o privadas.
Con el paso del tiempo, la medición eléctrica ha evolucionado de manera significativa. En la actualidad, la mayoría de los medidores instalados en los hogares son digitales y han sustituido a los modelos mecánicos tradicionales. Estos dispositivos ofrecen mayor exactitud en el registro del consumo y facilitan la lectura de los datos, lo que contribuye a un control más eficiente y confiable del servicio.
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Antes de su instalación, los medidores pasan por procesos estrictos de revisión y control. Los equipos son verificados y calibrados en laboratorios acreditados, de acuerdo con las normas aplicables. Posteriormente, personal técnico de la CFE realiza revisiones periódicas en campo, conforme a programas definidos, para confirmar la integridad del sistema de medición y detectar posibles anomalías de manera oportuna.
El reemplazo de medidores se lleva a cabo siguiendo criterios técnicos específicos. Entre ellos se consideran la vida útil del equipo, la disponibilidad de refacciones y la necesidad de incorporar tecnología más actual. Estas sustituciones no generan cargos adicionales para las personas usuarias, ya que forman parte del mantenimiento regular del sistema eléctrico nacional.
En lo relacionado con la facturación, la CFE calcula el cobro del servicio doméstico con base en lecturas periódicas del consumo. Estas lecturas pueden realizarse de forma manual o automatizada y se agrupan en periodos continuos. La comparación entre recibos permite identificar cambios en el consumo asociados a hábitos de uso o factores estacionales.



