Luego de casi veinte años sin presentarse en el país, Kanye West regresó a México con un concierto que marcó su reencuentro con el público nacional.
El artista estadounidense, también conocido como Ye, volvió a los escenarios mexicanos con una presentación realizada el viernes 30 de enero.
Este regreso ocurrió tras su última aparición en territorio nacional en 2008, lo que generó una gran expectativa entre sus seguidores.
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Para este retorno, West eligió la Monumental Plaza de Toros México, uno de los recintos más emblemáticos de la capital. El lugar cuenta con capacidad para más de 50 mil personas y ha sido sede de eventos musicales de gran relevancia.
El rapero ofreció un espectáculo que destacó por una propuesta visual distinta a la habitual en conciertos internacionales.
La producción optó por un diseño sobrio, sin estructuras gigantes ni pantallas tradicionales.
El escenario se integró a la arena con un piso completamente blanco que cubría más de mil 400 metros cuadrados.



