El piloto mexicano Sergio Pérez tuvo una segunda jornada complicada durante las pruebas de pretemporada de la Formula 1 en Bahréin.
Su participación estuvo marcada por inconvenientes técnicos en el monoplaza del equipo Cadillac F1 Team.
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Pérez fue el encargado de abrir la sesión matutina en el circuito de Sakhir. Desde los primeros minutos se detectaron irregularidades en el auto número 11.
El equipo técnico identificó una falla en los sensores del motor. Esta situación obligó al piloto a permanecer en el garaje por un periodo prolongado.
Tras realizar ajustes iniciales, el mexicano regresó a la pista. Sin embargo, la actividad volvió a detenerse por una pérdida total de telemetría.
El problema impidió la transmisión de datos en tiempo real hacia el muro de boxes. Sin esa información, los ingenieros no pudieron monitorear correctamente los sistemas clave.
Como resultado, Pérez completó únicamente 24 vueltas durante su turno matutino. La prioridad fue recopilar datos básicos de funcionamiento.
Su mejor registro se logró con el compuesto más duro de neumáticos. El enfoque no estuvo en buscar tiempos competitivos, sino en evaluar el desempeño general.
Al finalizar la mañana, el piloto cedió el monoplaza a Valtteri Bottas. El finlandés completó 35 vueltas en la sesión vespertina.



