El gobierno de China expresó su preocupación por la creciente tensión en Oriente Medio y manifestó su apoyo diplomático a Irán tras los recientes ataques de Estados Unidos e Israel. Pekín pidió el cese inmediato de las operaciones militares y advirtió que la escalada podría desestabilizar toda la región.
La postura china está estrechamente ligada a su seguridad energética. Como uno de los principales compradores de petróleo iraní, considera fundamental mantener la estabilidad en el golfo Pérsico, especialmente en el estratégico estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de crudo y gas.
El canciller Wang Yi reafirmó el respaldo de su país a la soberanía iraní y destacó la histórica relación bilateral. En la misma línea, la portavoz Mao Ning cuestionó la legalidad de los ataques y alertó sobre posibles consecuencias regionales.
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Junto con Rusia, China impulsó una reunión de emergencia en el Consejo de Seguridad de la ONU para abordar la crisis. Además, más de 3.000 ciudadanos chinos fueron evacuados de territorio iraní, en medio de crecientes medidas de precaución.
Para Pekín, cualquier alteración en el estrecho de Ormuz no solo afectaría a Asia, sino también al equilibrio de los mercados energéticos internacionales.



