La nueva subvariante “Cigarra” del COVID-19 ha generado atención entre especialistas por su alto número de mutaciones. Identificada como BA.3.2, proviene de ómicron, una cepa que causó importantes olas de contagio en años recientes.
Esta variante presenta más de 70 cambios genéticos, lo que podría influir en su comportamiento. Aunque ya ha sido detectada en más de 20 países, su impacto general todavía se encuentra bajo análisis por parte de expertos.
TE PUEDE INTERESAR: Logra Hospital General del ISSSTE en Zacatecas recuperación exitosa de gemelos prematuros
Los primeros reportes indican que provoca síntomas leves o moderados en personas vacunadas. Sin embargo, existe preocupación por su posible capacidad de reducir la respuesta inmunológica generada por vacunas o infecciones previas.
La Organización Mundial de la Salud mantiene vigilancia sobre esta variante. Por ahora, se considera de bajo riesgo, pero se recomienda continuar con medidas preventivas y atención a los síntomas.



