La misión Artemis II representa el regreso de vuelos tripulados al entorno lunar tras varias décadas. Luego de un recorrido de 10 días alrededor de la Luna, la tripulación se prepara para volver a la Tierra en una fase clave del viaje.
Uno de los momentos más exigentes será el reingreso a la atmósfera terrestre. Durante este proceso, la nave Orion alcanza velocidades elevadas antes de descender. Posteriormente, la cápsula amerizará en el océano, donde recibirá apoyo de equipos especializados.
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Tras permanecer en microgravedad, los astronautas pueden experimentar efectos físicos al regresar. Entre ellos destacan la pérdida de equilibrio, debilidad muscular y desorientación. Estos cambios están relacionados con la adaptación del cuerpo a la gravedad terrestre.
Para reducir estos impactos, la tripulación realiza ejercicios constantes durante la misión. Estas rutinas ayudan a mantener su condición física. Con el paso de los días o semanas, la mayoría logra recuperarse y retomar sus actividades habituales.



