La exposición prolongada a la radiación ultravioleta puede causar una afección dolorosa conocida como fotoqueratitis. Esta condición genera una fuerte irritación de ojos que afecta la córnea y la conjuntiva de manera temporal.
Es común que los síntomas aparezcan horas después de estar en la playa o la nieve. Los afectados suelen reportar dolor intenso, sensibilidad a la luz y visión borrosa. Ante estos casos, es vital actuar rápido para favorecer la recuperación del tejido ocular.
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Para tratar la irritación de ojos por el sol, el primer paso es alejarse de la luz intensa. Los especialistas recomiendan permanecer en una habitación oscura para descansar la vista. Si utilizas lentes de contacto, debes retirarlos de inmediato para evitar mayores complicaciones o infecciones.
De acuerdo con las guías de la Mayo Clinic, aplicar compresas frías sobre los párpados cerrados ayuda a reducir la inflamación. Es fundamental no frotarse los ojos, ya que esto podría dañar la superficie de la córnea. El uso de lágrimas artificiales sin conservadores también es una medida efectiva para mantener la hidratación.



