El exlíder del Cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, volvió a solicitar su extradición a México mediante una carta enviada al juez estadounidense Brian Cogan. En el documento, el exlíder criminal aseguró que fue responsabilizado por delitos y homicidios que, según afirma, no cometió durante su gestión operativa.
La misiva sostiene que durante el juicio realizado en 2019 las autoridades utilizaron principalmente declaraciones de testigos colaboradores. Por ello, Joaquín Guzmán argumentó que la sentencia emitida en Estados Unidos fue incorrecta y careció de pruebas físicas suficientes para sostener los cargos en su contra.
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El sinaloense señaló que algunas acusaciones relacionadas con hechos violentos habrían sido atribuidas injustamente a su persona. También afirmó que autoridades mexicanas habrían responsabilizado al Cártel de Sinaloa de actos cometidos por otros grupos o actores criminales ajenos a su mando.
Sin embargo, distintos testimonios presentados durante el proceso judicial en la Corte del Distrito Este de Nueva York lo vincularon con actos violentos ocurridos durante varios años. De acuerdo con registros del Departamento de Justicia de Estados Unidos, las declaraciones provinieron de antiguos integrantes y operadores clave del grupo criminal.
Uno de los testimonios más relevantes fue el de Vicente Zambada Niebla, conocido como “Vicentillo”. Durante el juicio explicó supuestas decisiones tomadas por Joaquín Guzmán Loera dentro de la organización criminal en conflictos con grupos rivales, como los Arellano Félix y los Beltrán Leyva.
Según esa declaración, el capo habría ordenado acciones contra miembros de organizaciones enfrentadas al Cártel de Sinaloa. Entre los casos mencionados apareció el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, familiar de Amado Carrillo Fuentes, el cual marcó un hito en la guerra entre cárteles.
Otro testimonio importante fue el de Isaías Valdez, identificado como “Memín”. El exintegrante describió hechos violentos ocurridos en Durango y otras regiones durante los años de mayor confrontación. Las declaraciones señalaron presuntos actos de tortura y asesinatos cometidos contra integrantes de organizaciones rivales.



