Datos de la plataforma de salud corporativa Welbe señalan que las mujeres presentan una mayor incidencia de agotamiento, ansiedad y otros efectos relacionados con el estrés laboral. Estas condiciones también pueden reflejarse en su salud física.
De acuerdo con la información recopilada, muchas trabajadoras reportan dificultades para dormir, cansancio recurrente y síntomas físicos asociados a la presión cotidiana. Las consultas psicológicas también muestran una participación más alta de mujeres.
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Especialistas indican que factores como las responsabilidades de cuidado y las tareas del hogar pueden incrementar la carga diaria fuera del trabajo. Esta situación contribuye a un mayor desgaste emocional y a dificultades para equilibrar la vida personal y laboral.
Además de afectar el bienestar mental, el estrés prolongado puede relacionarse con molestias como dolores de cabeza, tensión muscular y problemas digestivos. Por ello, expertos destacan la importancia de impulsar medidas de apoyo y prevención dentro de los centros de trabajo.



