Donald Trump volvió a generar titulares durante la reunión del G7 celebrada en la ciudad francesa de Évian. El presidente estadounidense acaparó miradas al realizar una broma sobre su papel dentro del encuentro, pese a que Estados Unidos no fungía como país anfitrión.
Al ingresar a una sesión de trabajo con otros líderes mundiales, Trump llegó después de varios de sus homólogos y, antes de tomar asiento, comentó de manera irónica que era “el jefe”. El comentario fue realizado frente a las cámaras que registraban los primeros minutos del evento.
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El mandatario también aprovechó para interactuar con los medios presentes y bromeó sobre la posibilidad de que permanecieran dentro de la reunión. Poco después, los periodistas abandonaron el salón conforme al protocolo habitual de estas cumbres.
La sesión estuvo dedicada al análisis de estrategias para impulsar un crecimiento económico equilibrado y contó con la participación de representantes de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y la OCDE.
La escena volvió a colocar a Trump entre los protagonistas del encuentro internacional, una semana en la que también ha concentrado la atención por los avances y negociaciones relacionadas con Irán, uno de los temas más relevantes de la agenda global actual.



