Un grupo de trabajadores del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos expresó preocupación por la preparación recibida antes de ser enviado a África para atender la emergencia provocada por el brote de ébola. De acuerdo con diversos testimonios, el entrenamiento realizado el mes pasado en la Base Conjunta Andrews, en Maryland, fue apresurado y careció del tiempo necesario para enfrentar una enfermedad de alto riesgo.
Según personas familiarizadas con el programa, la capacitación tuvo una duración de apenas tres días y solo 90 minutos se destinaron a una simulación completa sobre el manejo seguro de pacientes infectados. La mayor parte de las jornadas estuvo enfocada en trámites administrativos relacionados con expedientes médicos, viajes y esquemas de vacunación, pese a que varios participantes tenían poca experiencia en la atención de brotes epidémicos.
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Las inquietudes también alcanzaron a funcionarios responsables de la operación, entre ellos el almirante Brian Christine, subsecretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), en medio de los preparativos para instalar una unidad de aislamiento de emergencia en la base aérea de Laikipia, en Kenia. El objetivo del centro es brindar atención a ciudadanos estadounidenses expuestos a la cepa Bundibugyo del ébola, la cual ha dejado al menos 293 fallecidos hasta el 25 de junio.
Frente a las críticas, el Departamento de Salud y Servicios Humanos rechazó que el personal haya sido desplegado sin preparación suficiente. La portavoz Emily Hilliard aseguró que los equipos recibieron capacitación especializada para la misión, incluyendo el uso de equipo de protección, protocolos de cuarentena, prevención de contagios y atención clínica, además de destacar que la seguridad de los oficiales es una prioridad para la dependencia.
No obstante, especialistas y exfuncionarios cuestionan la estrategia de la administración del presidente Donald Trump. Consideran que instalar un centro provisional en Kenia, en lugar de trasladar a los pacientes a Estados Unidos, podría incrementar los riesgos para el personal médico y limitar la atención de quienes resulten contagiados. También recuerdan que, tras la crisis de ébola de 2014, el gobierno estadounidense invirtió en una red de hospitales especializados precisamente para responder a este tipo de emergencias sanitarias.



