En medio de su periodo vacacional en Castel Gandolfo, el papa León XIV encabezó un almuerzo con cerca de cien personas en situación de vulnerabilidad, entre ellas migrantes y refugiados, en una actividad organizada en el Borgo Laudato Si’, proyecto impulsado por el Vaticano para promover el cuidado de la biodiversidad.
Después de celebrar la misa, el pontífice compartió la mesa con los invitados y cerca de 35 menores de edad. Durante un breve mensaje, afirmó que desea una Iglesia capaz de abrir sus puertas a todos y reiteró la necesidad de construir una sociedad donde desaparezcan las causas de la pobreza y las injusticias.
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León XIV también hizo un llamado a trabajar por un mundo marcado por la esperanza, la paz y la reconciliación, dejando atrás la violencia, el odio y cualquier forma de discriminación. Afirmó que la auténtica caridad debe reflejarse en acciones que beneficien a las personas más necesitadas.
Entre los asistentes se encontraban Irene, refugiada procedente de Tanzania; un ciudadano ucraniano acogido por una parroquia romana; Isabel, estudiante peruana apoyada por el Centro Astalli; y Condé, migrante de Sudán que recibió formación profesional en el propio Borgo Laudato Si’. Todos compartieron un menú compuesto por pasta alla amatriciana, asado de ternera, achicoria y fresas con nata.
El encuentro forma parte de una iniciativa que el Papa comenzó en 2025 y que, a partir de este año, reunirá anualmente a personas vulnerables de distintas diócesis. León XIV permanecerá en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo hasta el 27 de julio, con una agenda limitada al rezo del ángelus de los domingos; las audiencias generales se reanudarán el 5 de agosto.



