El francés Kevin Lamour, considerado uno de los principales directivos de la FIFA, dejó su cargo este lunes, pocos días después de manifestar públicamente su desacuerdo con el proyecto del presidente Gianni Infantino para permitir la entrada de inversionistas privados al organismo rector del futbol mundial.
La FIFA confirmó que la relación laboral con Lamour, quien se desempeñaba como director general de operaciones, concluyó el pasado 17 de agosto de 2026. La institución agradeció sus dos años de trabajo y señaló que no realizaría más comentarios sobre su salida.
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Lamour, excolaborador de la UEFA, llegó a la FIFA en 2024 y desde entonces estuvo al frente de áreas administrativas importantes, entre ellas los departamentos jurídico, de comunicación y de recursos humanos.
El directivo se había convertido en una de las voces internas más críticas hacia Infantino y su propuesta para incorporar capital privado a la FIFA, iniciativa que finalmente fue abandonada, pero que generó divisiones dentro del futbol internacional.
En un comunicado difundido a finales de julio, Lamour calificó el proyecto como “el proyecto de una sola persona” y cuestionó la manera en que se estaba impulsando. También defendió a los trabajadores de la organización y aseguró que merecían un mejor trato.
Su postura incluso dejó abierta la posibilidad de que pudiera perder su puesto debido a sus declaraciones, aunque afirmó que asumiría la decisión si así ocurría.
La salida de Lamour se produce mientras continúan las diferencias internas en torno a la gestión de Infantino, quien se encuentra a siete meses de las elecciones en las que buscará un cuarto y último mandato al frente de la FIFA.
Lamour no fue el único dirigente de alto nivel que mostró reservas frente al proyecto. El exentrenador Arsène Wenger, director de Desarrollo del organismo, y el secretario general Mattias Grafström, considerado el número dos de la FIFA, también expresaron su respaldo al abandono de la iniciativa.
La salida del directivo vuelve a poner de manifiesto las divisiones que persisten dentro de la FIFA en torno al rumbo que pretende darle Infantino al organismo.



