Desde el regreso de Donald Trump a la Presidencia, el Gobierno estadounidense ha impulsado nuevas medidas para reforzar la supervisión de los permisos destinados a conductores de vehículos comerciales.
De acuerdo con cifras oficiales, durante aproximadamente un año y medio el Departamento de Transporte ha retirado de circulación a más de 28 mil conductores que no dominaban el inglés y ha presionado a los estados para cancelar más de 30 mil licencias que habrían sido emitidas de manera irregular a conductores extranjeros.
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Asimismo, la dependencia ha eliminado de sus registros a más de 8 mil escuelas de formación que fueron consideradas no calificadas.
En julio pasado, el Departamento de Transporte anunció además una colaboración con el Departamento de Seguridad Nacional para reforzar las acciones contra prácticas fraudulentas e ilegales en los centros de capacitación para conductores comerciales.
Como parte de estas medidas, el Gobierno republicano informó en febrero que los aspirantes a licencias para conducir camiones y autobuses deberán presentar sus exámenes en inglés.
La disposición afecta las alternativas que ofrecían algunos estados para realizar las evaluaciones en otros idiomas. Entre ellos se encuentran Florida y California, donde anteriormente se permitían exámenes en distintas lenguas, incluido un esquema de hasta 20 idiomas en este último estado.



