El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso en duda la legitimidad de las recientes elecciones presidenciales de Brasil al calificarlas como presuntamente fraudulentas, pese a no presentar pruebas que respaldaran sus declaraciones. Los comentarios surgieron después de que Luiz Inácio Lula da Silva derrotara al senador Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta celebrada el domingo 25 de octubre, resultado que le permitirá obtener un cuarto mandato presidencial.
Antes de abordar el avión presidencial Air Force One para viajar a Misisipi, Trump declaró ante periodistas que los comicios habían dejado una impresión negativa. Aunque aseguró que no respaldó a ninguno de los candidatos y afirmó mantener una buena relación con Lula, insistió en que el proceso electoral parecía corrupto. Sus señalamientos recordaron las acusaciones de fraude que el propio mandatario estadounidense hizo sin pruebas tras perder las elecciones de 2020 frente a Joe Biden.
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Las declaraciones provocaron una respuesta de Geraldo Alckmin, vicepresidente electo de Brasil, quien calificó de infundadas las afirmaciones del republicano. Durante una entrevista con la cadena Rede Vanguarda, defendió el sistema electoral brasileño y destacó la seguridad de las urnas electrónicas. También sostuvo que ningún mandatario debe intervenir en los asuntos internos de otra nación y recordó que los resultados electorales corresponden a la decisión de los ciudadanos.
De acuerdo con los resultados de la segunda vuelta, Lula obtuvo el 52% de los votos, equivalentes a 64.2 millones de sufragios, frente al 48% alcanzado por Flávio Bolsonaro, quien reunió 59.8 millones. La diferencia fue de aproximadamente 4.4 millones de votos. Aunque el senador anunció que buscaría la anulación de los comicios por la ampliación del horario de votación ordenada por el juez Cristiano Zanin, el Partido Liberal reconoció posteriormente la victoria presidencial, aunque pidió aclarar los cuestionamientos planteados.
En medio de las diferencias políticas, Alckmin aseguró que el próximo gobierno brasileño mantendrá las negociaciones comerciales con Washington para alcanzar un acuerdo favorable. El vicepresidente electo también destacó el desempeño de las exportaciones nacionales y la apertura de nuevos mercados mediante el Mercosur. La postura busca evitar que las declaraciones de Trump afecten los vínculos económicos entre ambos países.
La victoria de Lula representa un revés para los sectores de derecha que buscaban ampliar su influencia en América Latina, entre ellos el entorno político de la familia Bolsonaro. Trump había mostrado cercanía con Jair Bolsonaro durante su primer mandato y, desde su regreso a la Casa Blanca, ha mantenido diferencias con el gobierno brasileño, especialmente por cuestiones comerciales y el proceso judicial contra el expresidente. El resultado electoral abre una nueva etapa para Brasil, marcada por el desafío de preservar sus relaciones internacionales mientras enfrenta las tensiones políticas con Estados Unidos.



