Israel enfrenta un periodo de incertidumbre política luego de que las elecciones concluyeran sin un bloque con los 61 escaños necesarios para formar Gobierno. El Likud, del primer ministro Benjamin Netanyahu, y el partido centrista Yashar, liderado por Gadi Eisenkot, no alcanzaron la mayoría en la Knéset, integrada por 120 legisladores.
Una posible salida sería una alianza entre la oposición y los partidos árabes, pero figuras como Naftali Bennett y Avigdor Liberman rechazan esa opción. También se contempla un Gobierno de unidad con el Likud y sectores opositores, aunque Eisenkot se ha negado a negociar con Netanyahu.
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Otra alternativa consiste en convencer a legisladores opositores de abandonar sus partidos para respaldar al primer ministro. Sin embargo, los principales líderes de la oposición han descartado negociar con él, lo que dificulta reunir los ocho escaños que le faltan a su bloque para obtener la mayoría parlamentaria.
El presidente Isaac Herzog consultará a los partidos y encargará a un candidato la formación del Gobierno. El primero tendrá 28 días, con una posible extensión de 14; si fracasa, habrá nuevas oportunidades bajo plazos específicos. Si ningún aspirante logra una coalición, Israel deberá convocar otras elecciones, posiblemente en primavera, mientras Netanyahu permanecería como primer ministro interino.



