En una decisión trascendental, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha firmado un decreto que figura en el Diario Oficial de la Federación (DOF), marcando la confiscación de extensas áreas de tierras en el sureste mexicano.
Este acto gubernamental, enunciado con el propósito fundamental de respaldar el ambicioso proyecto del Tren Maya a cargo de Fonatur, no ha pasado desapercibido.
Conforme a lo estipulado en el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, se llevará a cabo la adquisición forzosa de extensiones de terreno en el ejido Tenabo, Campeche, así como en el ejido Tixkokob en Yucatán.
Adicionalmente, se abarcará la expropiación de terrenos en el ejido El Cañaveral y en el ejido Villa de Guadalupe, ambos ubicados en el municipio de Champotón, Campeche.
Al mismo tiempo, se ejecutará la expropiación de tierras en el ejido Sisbicchén, Chemax, y en el ejido Tesoco, Valladolid, así como en el ejido San Francisco, Tinum, todos localizados en Yucatán.
Asimismo, se contempla la adquisición forzosa de extensiones de terreno en el ejido Conhuas, Calakmul, Campeche, designadas para el Tramo 2 del Proyecto Tren Maya.
Esta acción ha desatado un debate vibrante en la sociedad, donde se entrelazan opiniones a favor y en contra.
Mientras algunos defienden la necesidad imperante de impulsar el desarrollo regional, otros alzan la voz preocupados por las posibles consecuencias sociales y medioambientales que este acto conlleva.



