En un sombrío capítulo de la larga contienda entre Israel y Hamás, Gaza se sume en la desesperación con más de 165 palestinos muertos y 250 heridos en tan solo 24 horas, según el Ministerio de Sanidad controlado por Hamás. Desde el inicio de la guerra hace casi tres meses, las cifras ascienden a 21,672 muertos y 56,165 heridos.
A pesar de las afirmaciones del ejército israelí de dirigir sus ataques exclusivamente contra objetivos militares, la cruda realidad muestra que el 70% de las víctimas son mujeres y niños, desafiando toda justificación. La crisis humanitaria en Gaza se intensifica con la ruptura de la breve tregua entre Israel y Hamás, mientras la administración de Benjamin Netanyahu persiste en sus ataques por tierra, mar y aire.
La respuesta internacional no se hace esperar, con crecientes críticas y llamados a detener la violencia desproporcionada. Sin embargo, en un acto desconcertante, el gobierno estadounidense, encabezado por el presidente Biden, permanece en silencio, evitando buscar la aprobación del Congreso para sus acciones.
En un aparente juego de malabares diplomáticos, el presidente Biden aboga por el apoyo militar a Ucrania e Israel en sus conflictos respectivos, al tiempo que insta a ejercer moderación en los ataques en Medio Oriente. La tragedia en Gaza, sin embargo, persiste, desafiando los intentos de equilibrio en la política internacional.



