El noroeste de Colombia se ve golpeado por una tragedia desgarradora, donde un alud ha dejado al menos 33 personas fallecidas, la mayoría de ellas niños. En una carrera contra el tiempo, socorristas buscan desesperadamente a sobrevivientes entre los escombros en una comunidad indígena.
La vicepresidenta Francia Márquez confirmó la trágica noticia, indicando que la mayoría de las víctimas son niñas y niños. Además, se reportan 19 heridos y 80 personas afectadas por el deslizamiento de tierra. Inicialmente, las autoridades habían registrado 23 muertos y 20 heridos, estimando unos 30 atrapados bajo los escombros.
El presidente Gustavo Petro expresó su solidaridad y llamó a brindar apoyo al departamento de Chocó, donde ocurrió la devastadora tragedia. Equipos de rescate, compuestos por bomberos, militares e indígenas, enfrentan condiciones climáticas adversas mientras buscan sobrevivientes en medio de la destrucción.
Los constantes deslizamientos complican las labores de rescate, y la carretera se encuentra fracturada, con autos destrozados y escombros. La Defensoría del Pueblo advierte sobre el riesgo de nuevos deslizamientos y hace un llamado urgente para salvaguardar la vida de las personas en la zona.
La comunidad internacional, junto con la Defensa Civil y la gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, expresan sus condolencias y buscan acciones para enfrentar esta emergencia que enluta al pueblo chocuano.



