Las tensiones entre los presidentes argentino y venezolano, Javier Milei y Nicolás Maduro, respectivamente, han alcanzado un nuevo nivel con las declaraciones de Maduro calificando a Milei como un «error histórico».
En un mensaje ante la Asamblea Nacional, Maduro acusó a Milei de destruir el Estado de derecho y entregar Argentina al imperialismo estadounidense.
Aunque Milei, desde Suiza, agradeció sarcásticamente el «elogio» y lo interpretó como un respaldo a su agenda liberal.
La confrontación ideológica se evidenció en la campaña electoral de Milei, quien utilizó a Venezuela como un ejemplo a evitar para Argentina y se comprometió a no hacer pactos con regímenes comunistas.
Maduro, sin embargo, había advertido que el ascenso de Milei representaba la victoria de la «extrema derecha neonazi».
La falta de asistencia de Maduro y del presidente brasileño, Lula da Silva, a la toma de poder de Milei subrayó la fractura en las relaciones entre Caracas y Buenos Aires.
Mientras Milei busca plantar las ideas de la libertad en el Foro Económico Mundial en Davos, Maduro critica la eliminación de ministerios por parte de Milei, sosteniendo que es un intento de achicar el Estado para promover la prosperidad.
La tensión entre ambos presidentes marca una nueva etapa en las relaciones bilaterales, que previamente se normalizaron durante el mandato de Alberto Fernández.



