En Emilia-Romagna, Italia, el banco Credito Emiliano ha encontrado una forma única de apoyar a los productores de parmesano: aceptando queso como garantía de préstamos. Esta práctica, que se remonta a la Edad Media, ha sido fundamental para la economía local durante décadas.
El proceso de maduración del parmesano, que puede durar entre 18 y 36 meses, lo convierte en un producto valioso y demandado. Es por eso que Credito Emiliano ofrece préstamos de hasta 24 meses, coincidiendo con el tiempo de maduración del queso, y proporcionando a los productores hasta el 80% del valor del parmesano basado en los precios del mercado.
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Cada pieza de queso, de unos 36 kilos, está marcada con un número de serie para evitar robos. El banco almacena el queso en sus bóvedas, que cuentan con instalaciones de última generación para mantenerlo en óptimas condiciones. En la actualidad, Credito Emiliano almacena alrededor de 444.000 piezas de queso, valoradas en 132 millones de euros.
El queso parmesano es un producto ideal para utilizar como garantía debido a su valor, su larga vida útil y su facilidad de almacenamiento. Además, el banco considera que el queso es menos susceptible a las fluctuaciones del mercado que otros productos agrícolas.
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Este sistema de préstamos ha sido fundamental para apoyar a los productores de parmesano en Emilia-Romagna. Al proporcionarles acceso a capital, el banco les permite financiar la compra de leche y otros gastos, lo que a su vez impulsa la economía local.
El método de Credito Emiliano ha sido tan exitoso que ha sido estudiado por la Universidad de Harvard. La universidad ha analizado cómo el banco permite a los productores avalar sus préstamos con un producto valioso y demandado globalmente.



