Rusia y Estados Unidos acordaron este martes comenzar a trabajar para poner fin a la guerra en Ucrania, en un esfuerzo por mejorar sus relaciones diplomáticas y económicas. Este entendimiento se alcanzó después de una serie de conversaciones entre los principales diplomáticos de ambos países, que reflejan un notable cambio en la política exterior estadounidense bajo la administración del presidente Donald Trump.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, comentó que ambas partes se comprometieron, en términos generales, a tres objetivos principales: reintegrar al personal diplomático en sus respectivas embajadas en Washington y Moscú, crear un equipo de alto nivel para apoyar las conversaciones de paz sobre Ucrania, y explorar una cooperación económica más estrecha. Sin embargo, Rubio aclaró que este encuentro fue solo el inicio de un proceso, y aún se requiere más trabajo para avanzar en estas iniciativas.
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Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, calificó las conversaciones como «muy útiles», destacando que, aunque no se llegaron a acuerdos definitivos, se logró una comunicación productiva entre las partes. Este diálogo tuvo lugar sin la participación de Ucrania, lo que generó algunas críticas. Aunque el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, rechazó cualquier acuerdo sin la presencia de su país en las conversaciones, las discusiones continúan mientras Ucrania enfrenta avances rusos en varias regiones del país.
La relación entre Rusia y Estados Unidos ha sido tensa en los últimos años, especialmente desde la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014 y la invasión a gran escala de Ucrania en 2022. Este nuevo enfoque diplomático podría abrir la puerta a una futura colaboración en cuestiones geopolíticas y económicas, según indicaron los funcionarios estadounidenses. Aunque las tensiones siguen siendo altas, la voluntad de ambas naciones de sentarse a dialogar muestra un giro en las dinámicas internacionales.
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Las negociaciones en Arabia Saudita se vieron como un paso hacia la reanudación de las relaciones diplomáticas entre ambos países. El asesor de seguridad nacional de EE. UU., Mike Waltz, y el enviado especial estadounidense, Steve Witkoff, acompañaron a Rubio en las conversaciones, mientras que por parte de Rusia estuvieron presentes Lavrov y Yuri Ushakov, asesor de política exterior de Putin.
Aunque la ausencia de representantes de Ucrania en estas conversaciones causó malestar en Kiev, tanto Estados Unidos como Europa reconocieron que el conflicto debe resolverse mediante el involucramiento de todas las partes, incluidas las naciones europeas que también han impuesto sanciones a Rusia.
Francia y otros aliados de Ucrania han expresado su preocupación por el avance de estas conversaciones sin su participación, subrayando la importancia de garantizar que cualquier acuerdo tenga en cuenta la seguridad de Ucrania. Mientras tanto, las fuerzas rusas continúan su ofensiva en Ucrania, lo que complica aún más las perspectivas de una paz duradera.
Este encuentro también subraya la creciente influencia de Arabia Saudita en la diplomacia internacional, especialmente en el contexto de la guerra en Ucrania. La reunión en Riad fue facilitada por el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, quien ha logrado estrechar lazos tanto con Rusia como con las potencias occidentales, en un intento por posicionar a Arabia Saudita como un mediador clave en los asuntos globales.



