Durante décadas se ha dicho que la depresión está causada por un desequilibrio químico, especialmente de serotonina, en el cerebro. Esta teoría fue promovida desde los años noventa, en parte por la industria farmacéutica y también por instituciones médicas oficiales.
El uso de antidepresivos creció en ese periodo. Muchas personas creyeron que su depresión se debía a un problema químico cerebral. Sin embargo, una nueva revisión de estudios realizada por expertos en psiquiatría de la Universidad College de Londres pone en duda esta teoría.
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Los investigadores Joanna Moncrieff y Mark Horowitz analizaron la evidencia científica sobre la relación entre serotonina y depresión. Su revisión combinó resultados de varios estudios previos en diferentes áreas de investigación, algo que no se había hecho antes.
En los estudios que comparan niveles de serotonina en personas con y sin depresión, no se hallaron diferencias significativas. Algunos hallazgos incluso muestran que la actividad de la serotonina podría ser más alta en personas con depresión, lo que contradice la teoría original.
También revisaron experimentos donde se redujo la serotonina de forma artificial en personas sanas. En la mayoría, no se generó depresión. Los estudios genéticos tampoco encontraron diferencias entre personas con y sin depresión en genes vinculados a la serotonina.
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Se ha sugerido que eventos estresantes de la vida tienen más peso en el desarrollo de la depresión que los factores biológicos. Algunos estudios muestran que los antidepresivos pueden reducir la actividad de la serotonina, en lugar de aumentarla.
Los autores concluyen que no hay evidencia sólida que relacione bajos niveles de serotonina con la depresión. Esta conclusión también genera dudas sobre la efectividad y el uso generalizado de los antidepresivos.
Además, la creencia en el desequilibrio químico puede hacer que las personas sean más pesimistas sobre su recuperación. Es importante que la población tenga acceso a esta información para tomar decisiones informadas sobre su tratamiento.



