La Corte Suprema de Brasil ordenó este lunes que el expresidente Jair Bolsonaro cumpla prisión domiciliaria. Esta medida fue tomada porque incumplió restricciones impuestas en su contra. Las autoridades lo investigan por su presunta participación en un intento de impedir la toma de posesión del actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.
El juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal, fue quien tomó esta decisión. También estableció que Bolsonaro no podrá recibir visitas en su residencia, salvo las de familiares cercanos y sus abogados. Además, instruyó a la Policía Federal a confiscar sus teléfonos móviles y cualquier otro dispositivo que le permita comunicarse por redes sociales.
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La Policía Federal informó que cumplió la orden judicial la tarde del lunes. Confirmó que tanto la prisión domiciliaria como la incautación de los aparatos se llevaron a cabo conforme a lo dispuesto por la Corte.
El juez señaló que Bolsonaro no respetó las medidas cautelares impuestas el mes anterior. Estas le prohibían el uso de redes sociales directamente o a través de terceros, además de obligarlo a usar una tobillera electrónica y permanecer en casa por las noches y los fines de semana.
De acuerdo con el magistrado, Bolsonaro difundió mensajes por medio de cuentas administradas por sus aliados, incluidos sus tres hijos que son legisladores. En dichos mensajes se habrían promovido críticas contra el Supremo Tribunal y se habría sugerido la intervención de actores extranjeros en el sistema judicial brasileño.



