La nueva era de la Fórmula 1 ya genera dudas en la parrilla. Uno de los más directos fue Sergio Pérez, quien reconoció que la adaptación a los nuevos monoplazas ha sido más compleja de lo esperado.
Durante las pruebas en Bahréin, el mexicano explicó que el cambio reglamentario es el más profundo de su carrera. La clave está en la gestión de la energía, que ahora influye de manera decisiva en cada vuelta.
Según Pérez, entender cuándo y cómo se despliega la potencia es un reto técnico importante. La variación en el rendimiento puede alterar el ritmo del auto en segundos.
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También coincidió con Max Verstappen en que los adelantamientos podrían complicarse por la administración energética. Esto podría hacer que las primeras carreras sean impredecibles.
Actualmente, con Cadillac, el piloto señaló que el equipo avanza, pero aún debe reducir la variabilidad en los tiempos por vuelta.
La nueva reglamentación plantea desafíos técnicos relevantes. Sin embargo, también abre una etapa de ajuste estratégico donde el equilibrio entre potencia y eficiencia será determinante.



