El presidente de Argentina, Javier Milei, firmó un decreto que prohíbe el ingreso al país de ciudadanos extranjeros que hayan realizado manifestaciones consideradas ofensivas o de incitación al odio contra los argentinos. La medida también contempla la expulsión de quienes ya se encuentren en territorio nacional y encuadra la decisión en un contexto de tensiones surgidas tras el Mundial de Futbol 2026.
De acuerdo con el Gobierno argentino, en los últimos meses se ha registrado un incremento de mensajes de hostilidad y desprecio dirigidos hacia la población, la cultura y la identidad nacional. El decreto sostiene que este tipo de conductas representa un riesgo para la convivencia y la paz social, aunque aclara que no afectará las expresiones de crítica política, académica o ciudadana protegidas por la Constitución.
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Antes de la publicación de la norma, la Oficina del Presidente difundió un comunicado en el que aseguró que la defensa de la nación y de sus símbolos «no es negociable», al advertir que quienes ataquen a la República Argentina no serán bienvenidos. La decisión se produce luego de que el Ejecutivo denunciara una presunta campaña internacional contra el país tras la derrota de la selección argentina frente a España en la final del Mundial.
El pasado 26 de julio, Milei aseguró que el Gobierno de Brasil habría financiado parte de esa supuesta campaña con apoyo de México y del Partido Demócrata de Estados Unidos, acusación que fue rechazada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Por su parte, el canciller Pablo Quirno señaló publicaciones de personalidades como la cantante Rosalía y los actores Samuel L. Jackson y Javier Bardem como parte de ese fenómeno en redes sociales, donde también circularon críticas relacionadas con presuntos favorecimientos arbitrales y acusaciones de racismo durante el torneo.



