El académico Edgardo Buscaglia sostuvo que la administración de Donald Trump estaría utilizando la lucha contra los cárteles como argumento para aumentar la presencia estadounidense en América Latina y proteger intereses estratégicos frente a la competencia con China. De acuerdo con su análisis, minerales y recursos energéticos de países como México, Brasil, Argentina, Bolivia y Perú forman parte de esta disputa geopolítica.
Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, el investigador de la Universidad de Columbia señaló que Washington estaría impulsando grupos de trabajo con gobiernos latinoamericanos bajo el argumento de combatir al crimen organizado. Sin embargo, consideró que estas iniciativas podrían facilitar una mayor presencia militar o de empresas de seguridad estadounidenses en territorios considerados estratégicos.
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Buscaglia cuestionó además que el problema de la delincuencia organizada se reduzca al narcotráfico, pues afirmó que grupos como el Cártel de Sinaloa y el Primer Comando Capital (PCC) participan en diversas actividades ilícitas. Desde su perspectiva, la estrategia estadounidense también estaría relacionada con el acceso a minerales como el germanio y el tungsteno, fundamentales para industrias tecnológicas y militares, en un contexto de creciente rivalidad con China.
El especialista aseguró que México y Brasil, al no alinearse completamente con la política de Washington, podrían enfrentar presiones económicas y políticas constantes. En el caso mexicano, mencionó medidas como aranceles, restricciones de visas y declaraciones sobre una posible intervención como mecanismos que, según su interpretación, buscan ejercer presión sobre el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Finalmente, Buscaglia advirtió sobre lo que calificó como un escenario de creciente presión estadounidense en América Latina. A su juicio, la combinación de intereses económicos, presencia militar y respaldo a gobiernos de corte autoritario podría modificar el equilibrio político de la región, mientras Washington busca fortalecer su posición frente a China y garantizar el acceso a recursos considerados estratégicos.



