En un trágico giro, la familia de Luisa Fernanda García anunció el viernes el hallazgo de su cuerpo sin vida, poniendo fin a la angustiosa búsqueda de la joven desaparecida el 11 de diciembre en Acapulco, Guerrero. La macabra escena se desarrolló en Izúcar de Matamoros, Puebla, donde el cuerpo de la víctima, de 28 años, presentaba evidentes signos de violencia.
Las autoridades de la Fiscalía General de Puebla confirmaron el descubrimiento el jueves, después de que Fernanda, la hermana de la fallecida, identificara a Luisa a través de una desgarradora publicación en Instagram. La joven, vista por última vez saliendo de su hogar en Acapulco, desencadenó una serie de movilizaciones sociales en busca de su paradero.
La necropsia reveló que Luisa Fernanda sufrió los fatales golpes el mismo día de su desaparición, profundizando el dolor de sus seres queridos. La Fiscalía de Guerrero recibió la información bajo el «Protocolo Alba,» subrayando la necesidad de una respuesta coordinada ante casos de desaparición forzada. Este feminicidio ha avivado la indignación y la llamada urgente a abordar las raíces de la violencia de género en México.



